Durante años conviví con dermatitis y piel atópica. Mi piel reaccionaba a casi todo: irritación, brotes, sequedad extrema… y una sensación constante de no encontrar nada que realmente me ayudara.
Los médicos me decían que era algo con lo que tendría que aprender a vivir. Que no había una solución definitiva.
Y durante mucho tiempo lo acepté… mientras probaba crema tras crema sin encontrar un cambio real.
Cansada de esa frustración, empecé a buscar una alternativa por mi cuenta.
No con la intención de crear una marca. No con la idea de vender nada. Solo con el deseo de calmar mi piel.
Empecé a formular en casa, de forma muy intuitiva, mezclando ingredientes naturales, aceites ayurvédicos y activos botánicos que descubrí investigando por mi cuenta.